Las relaciones entre colono y colonizado son relaciones de masa. Al número, el colono opone su fuerza. El colono es un exhibicionista. Su deseo de seguridad lo lleva a recordar en alta voz al colonizado que: "Aquí el amo soy yo". El colono alimenta en el colonizado una cólera que detiene al manifestarse. El colonizado se ve apresado entre mallas cerradas del colonialismo. [...] La tensión muscular del colonizado se libera periódicamente en explosiones sanguinarias: luchas tribales, lochas de çofs, luchas entre individuos.
Frantz Fanon en Los condenados de la tierra.
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